

“Charlie Puth debería ser un artista más grande”, cantó Taylor Swift en un verso inesperado del tema principal de THE TORTURED POETS DEPARTMENT, y nadie se sorprendió más que el propio Puth. El prodigio musical nacido en Nueva Jersey se dio a conocer a mediados de la década de 2010 con éxitos pop hechos para la radio, desde “See You Again” junto a Wiz Khalifa hasta “We Don’t Talk Anymore” con Selena Gomez. Pero en su cuarto álbum decidió hacer las cosas de otra manera y dejar que su vida real guiara la música. Whatever’s Clever! llega tras el mayor momento de su carrera, cantar el himno nacional en el Super Bowl LX y el nacimiento de su primer hijo. “Es la primera vez en mi vida que la música encaja perfectamente con lo que estoy viviendo”, cuenta Puth a Apple Music. “Es la banda sonora de mi vida como papá”. Pocos géneros evocan mejor la paternidad que el yacht rock, ese estilo orgullosamente cursi del soft rock que dominó la radio a finales de los setenta y principios de los ochenta. “Mi objetivo era hacer un álbum con un sonido de yacht rock para 2026 y rendir homenaje a quienes abrieron camino antes que yo”, dice Puth. Eso es quedarse corto. En el estudio que tiene en la sala de su casa, Puth reunió a lo que podría llamarse los Avengers del yacht rock, entre ellos Michael McDonald y Kenny Loggins. El resultado son 12 temas que introducen reflexiones profundas sobre la vida y el amor en canciones de pop y R&B ochentero de una suavidad engañosa. Kenny G participa con un solo de saxofón en “Cry”, mientras que la leyenda del J-pop Hikaru Utada suma un verso en “Home”, una nostálgica oda city-pop a la dicha doméstica. Las letras, cargadas de emoción y centradas en abrazar lo desconocido, suenan como mensajes dirigidos al Puth más joven y, en “I Used to Be Cringe”, deja de intentar ser cool para empezar a ser él mismo.