

“Es por mi fe que estoy sentado aquí contigo en este momento”, dice Malice a Ebro Darden de Apple Music sobre la reforma de Clipse con Pusha T. “Esa es la única razón por la que puedo sentarme aquí con mi hermano”. Hermanos tanto en sangre como en canción, los Thornton formaron uno de los dúos de rap más importantes de la década de 2000. Firmados en su día por el sello Star Trak de The Neptunes, el dúo de Virginia Beach tiraba líneas de narco intrincadas pero gratificantes, sobre una producción de vanguardia. Sin embargo, a pesar de haber publicado tres álbumes esenciales y trascendentales a lo largo de esa década, una aparente crisis de valores cristianos pareció provocar una división creativa. Poco después del lanzamiento de Til the Casket Drops a finales de 2009, se dieron una pausa y ambos artistas exploraron carreras de solista con marcadas diferencias. Pusha T continuó su ascenso en el coke rap dentro de la lista de GOOD Music. Por otra parte, Malice renovó su imagen como artista cristiano, bajo el sutilmente ajustado apodo de No Malice. Afortunadamente, el vínculo entre ellos nunca podría romperse. Una trascendental aparición de ambos hermanos en Jesus Is King de Kanye West , en el año 2019, dio pié a una mayor reconciliación musical. Sin embargo, fue necesario el regreso de un colaborador de muchos años; Pharrell Williams, un artífice central detrás del sonido clásico de Clipse, para producir Let God Sort Em Out, su primer álbum nuevo en cerca de 15 años. “Se sentía como un ambiente familiar muy bueno”, dice Malice sobre las sesiones de estudio en París que produjeron estas canciones. “El aspecto creativo, el mismo de siempre desde que éramos así de pequeños”. “Nos dejamos llevar por la sensación de ciertos discos”, añade Pusha T. “Tienes que darte cuenta de que antes incluso de llegar al proceso de los ganchos y la escritura, estamos tan cautivados por el ritmo”. Teniendo en cuenta el sonido triunfal de la producción de Pharrell en el primer sencillo, “Ace Trumpets”, es difícil no creer en la sinceridad de esa afirmación. Reunidos por fin, su química se siente tan potente como siempre, comenzando con “The Birds Don’t Sing” donde, con un poco de ayuda de John Legend, rinden respeto a sus padres fallecidos con sus respectivos versos. “El marco de la canción fue mi última conversación con mi madre y su última conversación con mi padre”, dice Pusha T. “Fue terapéutico, pero fue el disco más difícil de hacer. Por eso es el que abre el álbum”. Conocido por eliminar a sus enemigos con barras muy incisivas, Pusha T vuelve a blandir su conjunto de habilidades quirúrgicas de verano con aguda precisión en “So Be It Pt. II”. No es de extrañar que invitaran a Kendrick Lamar, alguien que piensa de forma similar, a unirse a la diversión con un verso eufóricamente agrio en “Chains & Whips”. Y aunque el álbum cuenta con un puñado de colaboraciones de rap de artistas que van desde el superfan de Neptunes, Tyler, The Creator, hasta el asociado de Griselda, Stove God Cooks, uno de los momentos más importantes proviene de un artista que precedió e inspiró a Clipse. “Yo pensaba coas como, 'Hombre, esta pieza de aquí está hecha para Nas'”, dice Pusha T sobre la aparición especial en la canción que da título al álbum, añadiendo que la leyenda de Queensbridge estaba originalmente destinada a rapear en su álbum en solitario de 2022, It's Almost Dry. “Su entusiasmo estaba por las nubes”. Para Malice, fue el entusiasmo de su hermano menor por la nueva música lo que encendió un fuego proverbial debajo de él. “Me recuerda a cómo era cuando empezamos”, dice. “Hace mucho tiempo que no nos sentíamos así”. Ese sentimiento se transmite en gran manera con cada verso del rejuvenecido hermano mayor, integrando una impresionante mezcla de imágenes religiosas y recuerdos clave en canciones como “P.O.V.” y “So Far Ahead”. Resplandeciente con vibraciones gospel y oleadas de sintetizador, esta última resume sucintamente el dilema espiritual que mantuvo a Malice alejado de Clipse durante tanto tiempo con una línea crucial y aislada: “I done been both Mason Bethas”. “Es en el sufrimiento cuando empiezas a buscar respuestas”, dice. “Nada te va a ayudar hasta que entres en esa palabra de Dios. De ahí es de donde obtengo toda mi paz”.