

“Acuérdate mi amor que cuando escuches a De La Rose vas a pensar en mí", se lee en la contraportada del disco debut de la nativa de Puerto Rico. Tal afirmación puede parecer una atrevida jugarreta del ego, pero si algo es cierto, es que la música de Yuberkis de la Rosa ha demostrado ser un hechizo perfecto, todo bajo el efecto afrodisiaco que nace de su voz: el FX De La Rose. Años después de irrumpir en la escena como una de las cartas más notables en la brillante camada del nuevo reggaetón boricua, la que flota en el beat aterriza su primer placa de estudio en una colección de algunos de sus momentos de mayor resplandor bajo el trap, R&B o reggaetón, siempre con el dejo de deseo y seducción que nace de sus hooks. A ello se le suma una lista de colaboraciones selecta entre las que destaca “NUBES”, una muestra de la química inmensa que surge de su unión con Omar Courtz; o “$extape”, donde se planta en un cara a cara junto a uno de los ídolos del 808 latino, Eladio Carrión. Así, 17 tracks después, se abre la habitación de un cuarto con los cristales empañados y, en la memoria, queda grabado el efecto DLR.