Chapeau Satie

Chapeau Satie

El espléndido álbum de Xuefei Yang, Chapeau Satie, conmemora el centenario de la muerte del compositor francés Erik Satie, ocurrida el 1 de julio de 1925. Satie escribió originalmente todas estas piezas para su propio instrumento, el piano. Sin embargo, tal es la fluidez y expresividad de la interpretación de Yang que este repertorio suena como si hubiera sido concebido para la guitarra. De hecho, como sugiere Yang en su conversación con Apple Music Classical, existe una afinidad innata entre su instrumento y la obra de Satie: “A menudo se describe su música como etérea, y esa es exactamente la cualidad que la guitarra resalta tan bien. Cada nota pulsada persiste un poco y luego se desvanece". “Aprovecho las muchas maneras en que las cuerdas de la guitarra pueden ayudar a matizar el sonido: pulsar, doblar, deslizar y ligar”, continúa. “Las texturas sobrias de Satie dejan un amplio espacio para que se desarrollen estos matices. Esto resuena naturalmente con mi origen cultural: los instrumentos chinos de cuerdas punteadas pueden usar pocas notas, pero explotan muchas maneras de tratar cada una”. Al igual que muchas personas que aman la música, Yang descubrió a Satie con Trois Gnossiennes y Trois Gymnopédies. Yang recuerda haber quedado “inmediatamente cautivada por su belleza inquietante y su sencillez discreta. Esa cualidad onírica ha resonado en mí desde entonces”. Los nuevos arreglos de las Gymnopédies, interpretados junto a la flautista Sharon Bezaly, realzan aún más ese carácter imaginativo. Chapeau Satie va mucho más allá de estas obras populares e incluye otras cuatro Gnossiennes, tres de las cuales no se publicaron sino hasta 1968. Y, al igual que las Trois Gnossiennes originales, publicadas en vida de Satie, presentan características poco convencionales: “Satie proporciona muy poco en términos de instrucción tradicional: ni indicaciones de compás ni líneas divisorias. Incluso el título es enigmático. En su lugar, propone expresiones poéticas como ‘desde el borde del pensamiento’ y ‘en la punta de la lengua’. Estas frases, aunque parezcan abstractas, invitan a una respuesta profundamente emocional e imaginativa. Para mí, esto se siente completamente natural, ya que resuena con fuerza con el espíritu del arte chino, una sensibilidad que valora más la sugerencia que la certeza, la emoción más que la precisión”. Yang también presenta varios de los temas de Satie junto con la soprano Héloïse Werner (quien además contribuye con una canción propia, “Mélancolie”, en homenaje a Satie). “Satie es celebrado por sus obras atemporales para piano”, explica Yang, “pero también fue un hombre de su tiempo y de su barrio. Durante gran parte de su vida vivió y trabajó en Montmartre, el corazón de la próspera escena de cafés-concierto y cabarets de París durante la Belle Époque (aproximadamente de 1871 a 1914). Compuso varias canciones que fueron interpretadas por las principales estrellas musicales de la época, piezas alegres, descaradas y llenas de encanto. Canciones como ‘Je te veux’ y ‘La diva de l'Empire’ muestran el talento de Satie para las melodías pegadizas y los ritmos vivaces”. Todas estas cualidades se transmiten de forma fascinante en el canto de Werner, mientras que Yang se da el gusto de tocar algunos versos en solitario, “¡para darle a la guitarra la oportunidad de cantar!”. “Satie fue un compositor de contradicciones: serio y absurdo, minimalista y teatral, melancólico y travieso”, resume Yang. “Eso es lo que hace que él y su música sean tan infinitamente fascinantes. Chapeau Satie es mi tributo a ese hombre y al compositor que nunca encajó del todo, y que todavía nos habla con una genialidad silenciosa un siglo después”.