

Hijas de los años dorados de las formaciones masculinas y femeninas de RnB, a finales de la década de los 90, y poseedoras de tres álbumes, la historia de estas chicas de Las Vegas que sabían cantar y bailar fue un sueño hecho realidad. Terminaron fichando por Motown y ganando varios premios Soul Train, y por ello son el paradigma de todos los que se dejan la piel en las escuelas americanas de talento en busca de una oportunidad y de la belle époque de un género.