Pioneros del crossover que fundió thrash metal y hardcore en los 80, Corrosion of Conformity llegó a la siguiente década convertido en un implacable escuadrón de asalto sonoro. En Deliverance, el entonces cuarteto enriqueció la fórmula con influencias de rock sureño y los embriagadores efluvios de Black Sabbath sin perder su agresividad original. De la velocidad supersónica de “Heaven’s Not Overflowing” a los monolíticos riffs stoner de “Clean My Wounds”, este es el LP que llevó el nombre de la banda más allá de las fronteras del metal.