Ciudad del Cabo se nutre de una larga tradición sonora que se adivina en el cuerpo y el alma de Altar Ego, el disco con el que debutó AKA. Equilibrista del hip-hop africano, el artista pone todo su talento en el asador para crear un trabajo lleno de ambición. La obra respira ritmos callejeros, que se combinan con una interpretación muy profunda. El artista contagia esa energía a una audiencia que se entrega a su trabajo.