

Un periodo dedicado a la introspección influyó mucho en el cuarto álbum de Jordan Rakei. “La terapia es una forma muy lógica de ayudarte a mejorar en la vida”, le explica a Apple Music este cantautor nacido en Nueva Zelanda, criado en Australia y residente en Londres. “No solo es una cuestión de salir de un estado extremadamente depresivo, o de superar un divorcio o una ruptura muy dura. Se trata de cómo la terapia puede ser una herramienta para llegar a ver la vida de un modo un poco diferente y hacer que seas un poco más feliz”. En What We Call Life encontramos a un Rakei muy seguro de sí mismo. Su enfoque hacia la composición y la producción ha cambiado como resultado de su viaje personal. Cada canción representa algo que ha aprendido gracias a la terapia. “Siento que ese es quien soy ahora mismo”, explica. “Tenía mi propio sonido, aunque dejaba que mis influencias se vieran un poco más. Pero en este disco, siento que es la primera vez que he tenido voz propia en todo un álbum”. En sus trabajos anteriores, Rakei no ha tenido ningún problema en fusionar estilos, combinando soul, jazz, R&B e influencias alternativas con singular delicadeza. Sin embargo, What We Call Life es su álbum más experimental, ambiental y existencial hasta la fecha. “A alguna gente le cuesta la introspección. No les gusta pensar sobre su propia vida, o sobre su pasado, o sobre nada”, afirma. “Hacerlo un poco más sería muy beneficioso para todos”. A continuación, Jordan nos acompaña por todos los temas, uno a uno.
Family
“He estado pensando en el divorcio de mis padres, que fue cuando yo tenía unos 14 años. En ese momento, siendo adolescente, pensé que no me afectaba. Pero ahora, con el doble de años, reflexiono y pienso en el impacto que debió de tener en mis padres, que tuvieron que ser padres separados. También pienso en mí mismo, conectando con el adolescente que fui, que no comprendía realmente aquel impacto. Tenía la idea de que mis padres eran como supersoldados. Cuando llegué a la edad adulta, pensé ‘Ah, vale, es una persona normal intentando vivir su vida’”.
Send My Love
“Pienso en este tema como si fuesen tres minicanciones en una. Está la estrofa, que es realmente atmosférica y espaciosa, pero con un poco de ritmo. Cuando llega el estribillo, se convierte en un tema de baile. De hecho, lo produje todo primero, grabé toda la parte instrumental, hicimos todas las partes de sintetizadores y programamos las baterías. Entonces, al verlo todo, me pregunté cómo podía encajar mi voz en todo eso sin que interfiriera con la producción. Probé con cinco o seis estribillos distintos para que la voz no se entrometiera, y al final decidí dejarlo muy sencillo”.
Illusion
“Quería que este fuese un tema divertido y no darle demasiadas vueltas al proceso. Yo nací en una familia particular con una moral particular y en un país que tenía ciertos privilegios. Al vivir en Australia, en un barrio rico, tuve ventajas desde que nací. Básicamente es como un sutil debate de naturaleza versus crianza, sobre si puedes controlar tu propia narrativa en la vida”.
Unguarded
“Quería tener un tema cuya producción hiciera que respirara. Lo más importante no era la letra o la instrumentación, sino la energía, el ambiente, la forma de moverse. Era un tema de emoción más que de mensaje o de elecciones instrumentales. Lo importante era el movimiento y el arco musical”.
Clouds
“Quería que toda la canción se construyese alrededor de una idea de loop vocal, parecido a ‘Retrograde’ de James Blake o a una canción de Bon Iver. De hecho, la compuse durante el confinamiento, en mi habitación. Empecé a crear la parte instrumental en mayo de 2020, cuando en todo el mundo comenzó a surgir el movimiento Black Lives Matter. Mi padre es de las Islas del Pacífico y es de piel oscura. Pero yo siempre me olvido de que soy de raza mixta, porque paso por blanco. Me crie en Australia y tenía amigos blancos. Y cuando empecé a prosperar en mi carrera, la gente comentaba ‘Jordan Rakei, el próximo D’Angelo blanco’. Así que ataco eso, y hablo de la culpa que siento detrás, y reconozco un poco más mi herencia. Incluso ahora estoy intentando pronunciar mi apellido como debería pronunciarse. Toda mi vida había dicho ‘Rack-eye’, pero de hecho es ‘Rah-kye’ o ‘Rah-kaye’, dependiendo de si estás en Nueva Zelanda o no. Todavía tengo que recordarme a mí mismo que soy cookiano”.
What We Call Life
“De pequeño, una vez se hizo una fiesta salvaje en mi casa. Siempre había fiestas en casa, porque mis padres eran muy sociables. Yo era un niño tímido y bastante ansioso. Estaba enfadado con ellos porque siempre organizaban esas fiestas, mientras que yo era tranquilo y tímido. ‘¿Por qué tengo que aguantar constantemente estas cosas?’, me preguntaba. Recuerdo que en esa época pensaba ‘¿Esta es la vida que me espera? ¿Va a ser así el resto de mi vida?’. Estoy intentando hablar con mi niño interior, intentando darle un poco de consuelo, en plan ‘La vida va a ir bien, vas a superarlo’. Recuerdo que de pequeño me estresaba mucho este tema”.
Runaway
“He logrado concentrar lo que me gusta de todos los tipos de música en una canción. Siento que es un poco compleja, pero a la vez es realmente sencilla. Es etérea, pero tiene su ritmo. Todas las elecciones armónicas provienen de lo que me gusta en el momento. Y a nivel lírico, va sobre abrazar un nuevo camino en la vida y no huir del pasado”.
Wings
“Aquí me baso en otra paleta sonora. Probablemente sea la canción más densa y oscura del disco. Estaba intentando canalizar mi guitarra distorsionada interior. Líricamente, va sobre romper tu molde, aceptar tus alas y volar hacia una nueva vida o hacia otro plano de existencia. Escribí la letra en 2014, cuando me mudé a Londres, pero sentía que nunca tenía la música adecuada desde el punto de vista emocional para acompañarla. Hasta el día que estábamos en el estudio, compusimos esta canción y dije ‘Oye, voy a probar a ponerle la letra encima’. Y funcionó”.
Brace
“Empecé el álbum con cierta luminosidad, y siento que esta canción es bastante expansiva. Tiene un sonido diferente a las canciones anteriores, pero realmente quería ese contraste. ‘Brace’ es una canción relajante, de ritmo lento, es casi una experiencia cinematográfica”.
The Flood
“Cuando compuse este tema, siempre supe que iba a ser el último de la grabación, porque tiene una intro larga, una sección central larga y un final largo. Quería que fuese una historia fluida, como de abrazar un nuevo futuro. Los últimos cuatro minutos son instrumentales. Quería seguir cabalgando la música hasta que se desvaneciera. Habla sobre la avalancha de emociones en el cuerpo, y lo sensible que es el cuerpo al trauma. Es una narrativa sobre la emoción”.