

El futuro del corrido nunca ha estado tan en juego como ahora. Aunque el sonido ya ha tenido decenas de evoluciones previas, ha llegado el momento de reformularlo aún más. Desde Stockton, California, Linea Personal entrega su segundo álbum de estudio, TODO Ø NADA, como un testamento de que el corrido también puede cubrirse con un velo pop cada vez más refinado.
Apenas un par de meses antes, la agrupación californiana presentó Tristemente Enfiestado, un EP con siete covers adaptados a su estilo con el cual demostró que mientras exista una buena melodía, la banda hará su propia magia. Sin embargo, la capacidad de este conjunto exige más que complejas reversiones, lo cual se refleja en la consecución de su LP inicial, a más de dos años de su lanzamiento. Acogidos bajo el ala protectora de JOP y su sello, Street Mob Records, el cuarteto enfatiza la dualidad de su identidad, que reúne sus raíces mexicanas con sus influencias estadounidenses y eleva el sonido del sierreño con pizcas del R&B más puro. Aunque tal fórmula ya se ha vuelto su sello distintivo, es en este álbum donde culmina su estética. “Balazos”, el segundo track del disco, abre con atmósferas melódicas antes de introducir cualquier elemento estilístico relacionado al corrido. Más adelante, se incluyen cortes más tradicionales como “HOLANDA”, tema que recuerda una de las primeras fases del corrido contemporáneo, en donde nada era más importante que un buen storytelling montado sobre el requinto.
La capacidad composicional de Jorge Ontiveros, la mano clínica de Edgar Lozoya en la producción y la armonía vocal de los hermanos Raya-García encuentra tierra común tras años de construcción y aparece en el momento justo para inyectar fe en la música mexicana.