

Los distintos elementos que habían conformado la música de Rihanna desde el principio, del hip-hop al reggae y del rock de estadio al dancehall, alcanzaron su síntesis más homogénea en Loud. Plena de confianza y convertida en estrella global, sus nuevas canciones abordaban supuestos tabúes, asumían riesgos creativos y alcanzaban momentos irresistiblemente seductores en las explícitas “S&M” y “Skin”. La otra cara de la moneda la forman “California King Bed”, “Complicated” y las dos versiones de “Love the Way You Lie” (una junto a Eminem, la otra con el piano como único acompañamiento), con las que volvió a demostrar que el aspecto más magnético de su incontenible visión artística es su humanidad.