

Madison Beer eligió el título de su tercer álbum incluso antes de escribir las canciones. “Quería que fuese muy personal y palpable”, explica la cantante y compositora a Travis Mills de Apple Music. “Así que hice una lista con las cosas que formaban parte de mi vida de manera natural. Quería que el álbum tuviera un sonido vintage y que fuese delicado y femenino. Una de las palabras que estuvo ahí desde el principio fue ‘locket’ (‘relicario’)”. En locket, Beer incluye “make you mine” y “yes baby”, un par de temas para la pista de baile del estilo de singles anteriores, como “15 MINUTES”. Pero en este álbum, la artista se decanta por texturas más acústicas y baladas introspectivas que destacan su voz y se muestra como una romántica empedernida que anda sin rumbo por un mundo lleno de fantasía y melancolía. Este álbum, escrito tras una ruptura, recorre una amplia gama de emociones e inseguridades para demostrar que no siempre se avanza en línea recta. Mientras que la primera canción, “locket theme”, muestra gracia y resiliencia ante la pérdida, “angel wings” es un tema en tonos pastel en el que va a la yugular de su ex: “When I talk about you, I say, ‘Rest in peace’” (“Cuando hablo de ti, digo: ‘descansa en paz’”). Sigue sin cortarse en “for the night”, donde le acompaña una prominente guitarra y habla de sus ganas por seguir cayendo en una mala costumbre de la que no logra deshacerse. En “bad enough” se debate entre el miedo a estar sola y la infelicidad en una relación e invita a la catarsis a grito pelado con un estribillo atronador. Y en “you’re still everything”, reflexiona sobre la devastación que supone que alguien te borre de su vida. Beer cae de nuevo en la resignación en “nothing at all”, aunque se haya puesto desafiante poco antes en “complexity”, una canción con toques de garage británico que reza “How can I expect you to love me when you don’t even love yourself?” (“¿Cómo puedo esperar que me quieras si ni siquiera te quieres tú?”). Sin embargo, en “bittersweet”, el tema principal de locket, la felicidad y la tristeza coexisten. “Sabes que deberías mostrarte agria con esa persona, pero en realidad eres agridulce”, explica Beer. “Es decir, deberías estar enfadada, pero luego piensas que es mejor así y que, aunque parezca raro, estás bien. Quería que este tema transmitiera tristeza y emotividad, pero también esperanza. Es como si te sintieras eufórica y, a la vez, quisieras llorar”. Le cuenta a Mills que las canciones como ‘bittersweet’ no reabren las heridas, sino que las cierran: “Cuando la canto en el escenario y la gente me la canta a mí, estoy creando nuevos recuerdos”.