

Para su quinto trabajo, Janet Jackson decidió estrenar disco con Virgin Records, sello que le ofreció un contrato multimillonario y la convirtió en una de las cantantes mejor pagadas del mundo. Aquí volvió a colaborar con los productores Jimmy Jam y Terry Lewis y aunque este disco fue considerado menos innovador que sus dos anteriores, debutó en el número uno de las listas musicales estadounidenses.