Holst: The Planets – Bax: Tintagel

Holst: The Planets – Bax: Tintagel

Para Sir Antonio Pappano, no hay nada rutinario en interpretar y grabar la monumental suite orquestal de Gustav Holst. “Dirigir Los planetas, especialmente con una orquesta como la Sinfónica de Londres, es como dejarse llevar por una corriente poderosa”, comenta a Apple Music Classical. “Sientes tanto la euforia como la responsabilidad de ponerte al frente de algo tan inmenso y con una capacidad de expresión tan profunda”. La Sinfónica de Londres podría parecer una elección obvia para interpretar Los planetas porque, al fin y al cabo, fue esta orquesta la que ofreció el primer concierto público completo de la obra de Holst en 1920. Sin embargo, la batuta de Pappano propone una lectura renovada en la que cada detalle se replantea con precisión: la articulación al inicio de “Marte” puede resultar sorprendente, pero es exactamente la que marca la partitura. Los colores de la magistral orquestación de Holst brillan con intensidad gracias al minucioso trabajo de equilibrio instrumental de Pappano y a la impecable respuesta de la Sinfónica. Del mismo modo, sus audaces armonías (desde las disonancias ásperas de “Marte” hasta esa sensación casi sobrenatural de espacio infinito en “Neptuno”) se revelan con una claridad renovada. En medio de todo esto emerge la humanidad terrenal y reconfortante de “Júpiter”. “En muchos sentidos, ‘Júpiter’ es el culmen emocional de toda la obra”, explica Pappano. “Tras la sombra y la amenaza de ‘Marte’ y el carácter juguetón de ‘Venus’ y ‘Mercurio’, ‘Júpiter’ llega como cuando se abre el cielo. Holst lo llamó el ‘portador de la alegría’: es el momento en el que la suite respira, sonríe y, de pronto, nos habla con un lenguaje profundamente humano”. Este movimiento, insiste Pappano, es también uno de los mejores ejemplos de ese arte lleno de capas y sutilezas del compositor. “Cuida al máximo las secciones exteriores, con esas figuras ascendentes que van pasando de un grupo a otro”, explica. “Hay brillo, sí, y carácter, pero escucha cómo pasa de los ritmos danzables a esa extraordinaria melodía central: amplia, noble y profundamente conmovedora. La partitura para los metales es magnífica, pero lo que realmente me fascina es el diálogo entre secciones: las cuerdas empujando hacia delante, las maderas chispeando con ingenio, la percusión aportando impulso sin sobrecargar”. Esta capacidad de Pappano y la Sinfónica de Londres para desplegar toda la paleta de colores de un orquestador excepcional vuelve a brillar en Tintagel, de Arnold Bax. Su interpretación se abre con una panorámica de los azules intensos del paisaje marino de Cornualles que Bax evoca con tanto detalle, en contraste con la amenaza contenida y la furia del episodio de la tormenta, donde su refinada instrumentación resplandece en una grabación sencillamente magistral.