

Summer Walker pasó casi una década, desde el lanzamiento de su mixtape Last Day of Summer en 2018, mostrando sus sentimientos a flor de piel. Esta figura imprescindible del R&B ha dejado que su público entre de lleno en su turbulento mundo gracias a la honestidad de sus letras, sus historias y esas reflexiones casi de diario que retratan el caos del romance, el amor propio y todo lo que hay en medio. Su álbum debut de 2019, Over It, y su continuación de 2021, Still Over It, ofrecen una narrativa estratificada de autodescubrimiento mientras explora su visión, siempre en evolución, sobre las duras verdades de las relaciones y los límites emocionales. Sin embargo, con Finally Over It (el capítulo final de esta trilogía), deja atrás ese personaje de chica enamoradiza que ella misma se había adjudicado y se elige a sí misma, sin importar lo que opinen los demás. En este viaje la acompañan colaboraciones de lujo como Latto, Mariah the Scientist, Doja Cat, SAILORR, Chris Brown, Anderson .Paak, GloRilla, Sexyy Red, Monaleo, 21 Savage, Brent Faiyaz, Teddy Swims y su colaborador habitual Bryson Tiller. A lo largo de 18 temas, Finally Over It se divide a partes iguales en dos secciones, For Better (En lo bueno) y For Worse (En lo malo), que reflejan la temática nupcial de la portada del álbum y aluden a la idea que unifica el proyecto: el cinismo que puede surgir cuando se busca una relación romántica y las decisiones que se toman cuando el amor parece imposible. La primera mitad demuestra la capacidad de Walker para librarse de los líos que ya no le aportan nada (“Robbed You”, “Situationship”). “No”, que interpola la canción de Beyoncé de 2003 “Yes”, trata de plantar cara a las exigencias unilaterales: “You want me to cater to you, never tell you no/You want me to lose myself just to keep your Home/But the answer’s no” (Quieres que te atienda, que nunca te diga que no/Quieres que me pierda a mí misma solo para mantener tu hogar/Pero la respuesta es no). Sin embargo, en “1-800-Heartbreak”, canta sobre su soledad tras el final de una relación. No todos los temas de la primera parte giran en torno al hartazgo y a alardes de seguridad. Walker sigue recurriendo a su faceta de amante empedernida (“Baby”, “Give Me a Reason”) y da segundas oportunidades (“Heart of a Woman”), pero incluso un corazón roto es una oportunidad para aprender algo nuevo. En la segunda parte del álbum, Walker renuncia a encontrar el amor incondicional, cambiando la idea de una relación tradicional por otra que prioriza las comodidades materiales. En “FMT” abandona la idea de buscar a su tipo habitual de hombre, y en la descarada “Baller” deja claro que solo le interesan los que puedan satisfacer sus necesidades económicas, pero sin bajar sus defensas aunque se esté enamorando (“Stitch Me Up”, “Allegedly”). A lo largo de los altibajos de las diferentes historias que explora, Walker se consuela sabiendo que, para bien o para mal y a pesar de sus decisiones (buenas, malas y puede que terribles), siempre se elige a sí misma.