

El debut de Donny Hathaway asombra por su versatilidad: un cantante que se adueña de cualquier canción a la que pone su voz y un pianista superdotado que pasa del soul al jazz y del pop al góspel sin esfuerzo aparente. “The Ghetto”, un reflejo deslumbrante de las tensiones de la época, condensa en siete gloriosos minutos su exuberancia musical. Y en “I Believe to My Soul” la tristeza más profunda y un optimismo que se niega a ser derrotado se convierten en una única emoción.