

Después de un debut juguetón y colorido por igual, donde decidió mostrar que ninguna etiqueta es suficiente para definirla, en Do Not Disturb Young Miko ha elegido volver a las bases. La nativa de PR regresa para mostrar que, aún a la cabeza de una generación de artistas que están redefiniendo el sonido del pop latino, lo suyo es el trap y entregar barras a granel. A lo largo de 16 tracks, la boricua muestra que sus habilidades líricas siguen en estado perfecto, fluyendo por encima de los beats como un gurú que levita sobre el piso. Son pocas las voces en español capaces de entender y adaptarse al ritmo como Baby Miko, que también se adecua a juegos sonoros un poco más cercanos al afrobeats o al boom bap, aunque el 808 sigue siendo su refugio personal, ese que ha habitado desde los inicios de su carrera. Es en ese lugar, y en este momento, que Miko ha encontrado su zona y lo único que pide para seguir en ella es “no ser molestada”.