

Hay quien piensa que para esta estrella del hip-hop, que llegó a ser omnipresente, no hay redención posible. Sin embargo, el éxito de los dos volúmenes de VULTURES (2024), junto a Ty Dolla $ign, sugiere que sigue existiendo un notable interés por las últimas producciones de Ye. Con BULLY, y tras su anterior disculpa pública, el artista antes conocido como Kanye West vuelve al foco mediático, dispuesto a someterse al inevitable escrutinio de quienes decidan escucharlo. Tras expandir el EP provisional de tres canciones publicado en 2025 bajo el mismo título hasta convertirlo en este álbum de larga duración (desplazando esas tres pistas al tramo final), Ye toma la palabra desde el primer tema, “KING”, cuyo sustrato electrónico con tintes de rock progresivo evoca el maximalismo de My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010). Sin embargo, gran parte de los nuevos cortes apenas superan los dos minutos, como es el caso de “HIGHS AND LOWS” y “WHATEVER WORKS”. Este enfoque conciso le permite revisitar estilos que definieron etapas anteriores de su carrera, como el soul fragmentado de “PUNCH DRUNK”, además de explorar formatos más actuales, como el trap de “THIS A MUST”. Aunque BULLY está marcado de principio a fin por la voz y la perspectiva de Ye, varios invitados dejan también su huella. Travis Scott, su antiguo protegido, reaparece en el frenético single “FATHER”, mientras que Don Toliver, fichaje de Cactus Jack, participa en “CIRCLES”, un interludio cargado de samples. Apenas unas semanas después de publicar el tercer y último álbum de Gnarls Barkley, CeeLo Green aporta su característica exuberancia en el tema que da título al álbum, de aire tarantiniano. Pero en el cierre, “THIS ONE HERE”, con la brillante coproducción de James Blake, Ye vuelve a quedarse solo, cantando con una intensidad autobiográfica.