

No fue hace mucho que el gobierno mexicano comenzó a emitir recomendaciones sobre el uso de ciertos recursos temáticos en la música popular mexicana, especialmente en el corrido. En algunos estados, incluso, llegaron a emitirse advertencias de orden penal y a cancelarse conciertos. ¿Qué podía hacer un artista del género? Las rutas eran limitadas, pero para Tony Aguirre, parece que nunca hubo duda: son corridos o nada. Aunque el nativo de Ciudad Obregón inició su carrera en el hip-hop, en su octavo disco como solista se entrega al sonido más exitoso de la música mexicana. Una colección de corridos (bélicos y románticos por igual) que funcionan como una especie de posicionamiento artístico demuestra que la elasticidad temática del género es capaz de sobrepasar cualquier obstáculo y que la censura se puede sortear de maneras siempre ingeniosas. Aun así, se ofrecen momentos de respiro oportunos, como un cover a manera de bachata de “Costumbres”, interpretada originalmente por Juan Gabriel y Rocío Dúrcal, y unas dupletas de baladas en “Felicidad” y “Sálvame”. Censurado no es solamente una especie de jugarreta punk; es el encuentro de un artista con su identidad y sus maneras, siempre creativas, de salir adelante.