

David Cano Calleja no es el primer madrileño en llevar el pulso rítmico del trap y el hip-hop por los caminos del pop y el flamenco, pero su particular cóctel estilístico no tiene equivalente en la escena actual. Si sus primeros temas suenan a crónicas en primera persona de las calles de Rivas-Vaciamadrid, DPQDP y Triana exhiben una vena romántica que encaja como anillo al dedo con su voz cálida, cadencias relajadas y un infalible olfato para las rimas memorables. En tiempos más recientes, los sonidos transatlánticos han ganado presencia en singles tan irresistibles como “Sol De Julio”, pero sin perder nunca de vista la vorágine de la M-30.