Tras el éxito de su primer álbum, el quinteto parisino regresa con una nueva colección de canciones que exploran los claroscuros de la existencia. Lírico y literario, su estilo combina la canción francesa de siempre con pop rock, electro, kraut mecánico y hasta un toque de hip-hop. La voz de Arthur Teboul lleva la torturada “Grace” hasta un glorioso estribillo que ilumina como un faro perdido en la niebla. Aunque la huella de Gainsbourg es evidente, L’oiseleur es una declaración artística absolutamente personal.