Lulu

Lulu

Lulu, la historia de una joven que ha visto demasiado, nació originalmente como una producción del director de vanguardia Robert Wilson para un teatro berlinés y terminó convertida en una colaboración fascinante entre dos grandes iconoclastas, Lou Reed y Metallica. El resultado final se parece más a un disco de Lou Reed, en gran parte porque el neoyorquino canta y narra la mayor parte del material, con James Hetfield echando una mano con los coros y alguna voz solista. La mejor noticia que nos deja este mano a mano es que Reed ha encontrado su mejor banda de acompañamiento en años. Metallica se pone al servicio de sus canciones con interpretaciones impecables, registradas en lo que fue, al menos para lo que es habitual en los californianos, una grabación rapidísima. “Iced Honey” es el momento más accesible del álbum. “Cheat on Me”, “Dragon” y “Junior Dad” alcanzan duraciones épicas y merecen cada segundo que ocupan. Los momentos más sensibles y delicados están estratégicamente situados, pero la razón esencial de que este álbum brutalmente sincero sea un triunfo está en la fealdad deliberada de la música (“Little Dog”, por ejemplo, donde Lou Reed adopta su personaje de viejo amargado). Lulu suena más cercano a los viejos tiempos de la Velvet Underground que cualquier otro proyecto en el que Metallica se haya embarcado hasta la fecha.