

Sarah Willis es trompetista de la Filarmónica de Berlín, pero también trabaja con The Sarahbanda, un grupo de músicos cubanos que formó mientras estaba en La Habana trabajando en su proyecto Mozart y Mambo. El segundo álbum del septeto es una antología navideña que le da un toque cubano distintivo a una selección de favoritos de la temporada. Su animada versión de Jingle Bells es típica, con brillantes interludios de piano, lametazos de trompeta ásperos y un solo de trompa swing de la propia Willis. Seis números del ballet El Cascanueces de Tchaikovsky (arreglados como The Cuban Nutcracker Suite) forman la columna vertebral del programa. También destacan el vibrante piano de Jorge Aragón en “Dance of the Sugar Plum Fairy” y los intrincados patrones de percusión de “Trepak”. El elevado solo de saxofón de Yuniet Lombida en “White Christmas” de Irving Berlin es otro momento sobresaliente, y el álbum cierra con la brisa alegremente relajada de “Feliz Navidad”, con Carlos Calunga en la voz principal.