

Lo esencial: Crossy Road
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Con cientos de millones de descargas, este runner infinito ha roto récords. Nada mal para un juego que sólo tardó 12 semanas en desarrollarse y que empezó con un pollo, una carretera y uno de los chistes más viejos del mundo.
Que el desarrollador del juego, Matt Hall, se inspirara en el clásico arcade Frogger no es ningún secreto. Después de darle un giro al concepto original, invitó al artista Ben Weatherall para que añadiera a su plan un atractivo cambio visual.
Finalmente, al eliminar el otro extremo de la ecuación, Crossy Road se convertía en el tipo de juego que, teóricamente, podría durar para siempre. Desde su lanzamiento en 2014, no ha mostrado ningún indicio que nos haga pensar lo contrario.
La explicación proviene, en parte, de su capacidad para atraer a los jugadores casi instantáneamente. Y es que sólo tienes que pulsar para moverte hacia adelante o deslizar el dedo para desplazarte hacia los lados (y, ocasionalmente, hacia atrás), esquivando el tráfico y otros obstáculos para llegar lo más lejos posible sin llegar a encontrar una muerte absurda.
Puede que tu instinto te invite a esperar hasta que el camino esté despejado, pero la tranquilidad es un lujo del que no puedes abusar en este juego. Si el desplazamiento automático de la pantalla te alcanza, un águila se abalanzará sobre ti y te atrapará con sus garras mientras suelta un chillido.

Después de tantos años, pocas cosas se comparan al pánico que se siente cuando la combinación de troncos y nenúfares, única vía a través de los ríos, no cuadra y tienes que volver a la orilla.
La campana de alerta que avisa que los velocísimos trenes se acercan sigue poniendo los nervios a flor de piel. Y ese momento en el que recuperas un poco de aire tras ver un hueco y te cuelas por los espacios más estrechos con una rápida sucesión de toques es tan emocionante como siempre.

El otro secreto que explica la longevidad del éxito de Crossy Road es que ninguna partida es igual a la anterior. Puedes comprobarlo con sólo abrirlo: este juego es mucho más que un simple cruce de carretera protagonizado por tus animales favoritos de la granja.
En una carrera eres una adolescente engreída que se queja mientras salta hacia adelante. Pero de pronto retrocedes en el tiempo y eres una musaraña que salta tímidamente esquivando filas de dinosaurios en estampida.
Después, quizás andes bajo el agua siendo un pirata esquelético, esquivando tiburones martillo y delfines, antes de convertirte en un astronauta con la respiración entrecortada por culpa de los asteroides que pasan por tu lado como un rayo. Incluso puedes jugar con algunos personajes de arcades tan clásicos como Pac-Man y masticar senderos de puntos mientras conviertes el tráfico fantasmal en comida.

¡Ah! Y no hay que olvidarse de que el juego también tiene niveles diarios que te plantean desafíos frente al marcador utilizando un personaje específico. Cuanto más asciendas en la clasificación, mayor será tu recompensa cuando el reloj se reinicie.
Sí, te atropellarán una y otra vez, pero no importa las veces que te estampes, Crossy Road siempre hace que quieras intentarlo una y otra vez.
